Medal of Honor European Assault
La saga Medal of Honor se ha
convertido en los últimos años en
uno de los referentes de los juegos
de acción en primera persona,
especialmente en consola. Quizás
ninguna de sus ediciones ha sido
calificada de obra maestra, pero
todas ellas han ofrecido al jugador
una experiencia muy entretenida y,
sobre todo, con una notable
ambientación cinematográfica al
combinar la acción con una muy buena
narrativa. La última entrega, Rising
Sun, fue quizás la menos aclamada de
todas, al contar con pocas novedades
jugables y una excesiva linealidad
que daba al juego un cierto aire de
juego de hace unos años, aunque las
ventas fueron buenas y, de nuevo,
seguía siendo un juego muy
entretenido.
Con Medal of Honor: European
Assault, anteriormente “Dogs of War”,
Electronic Arts planea devolver su
célebre juego al lugar que le
corresponde entre los mejores del
género. No solo retorna al frente
europeo, que ofrece muchas
posibilidades más al ser sus
batallas más numerosas y sobre todo
más recordadas, por no hablar de que
es más popular entre los mercados
donde aspira a venderlo, sino que
además introduce considerables
novedades jugables para modernizar
la experiencia Medal of Honor sin
por ello perder la esencia
cinematográfica del título.
Nosotros controlaremos al soldado
americano Holt, integrado en una
unidad de operaciones especiales de
la OSS, la organización militar de
inteligencia que en su día era una
especie de mezcla entre la CIA y los
Delta Force, aunque más apropiado
sería decir entre el MI6 y los SAS,
siendo una organización británica.
Con Holt y al mando de otros tres
hombres, una novedad en la saga,
recorreremos varios escenarios
clásicos del frente europeo de la
Segunda Guerra Mundial. Comenzaremos
con una operación de
contrainteligencia en la costa
atlántica francesa, para luego pasar
a los más populares escenarios del
Norte de África, ayudando al
mariscal de campo Montgomery, el
frente oriental en Rusia y, un
escenario cada vez más habitual en
los juegos de esta temática, la
mítica batalla de las Ardenas,
constituyendo la punta de lanza del
temible tercer ejército del general
Patton.
Estos cuatro escenarios cuentan
cada uno de ellos con varias
misiones, de alrededor de una media
hora de duración, lo que da lugar a
un modo historia de entre ocho y
diez horas que no obstante cuenta
con una notable rejugabilidad, ya
que como novedad en esta ocasión las
misiones de Medal of Honor son mucho
más abiertas que en títulos
anteriores. No llegan al nivel de
libertad prometido, todo sea dicho,
pero algunas de ellas sí valoran y
tienen en cuenta que el jugador
explore el escenario para acabar más
eficientemente con el Tercer Reich
alemán.
Cada misión cuenta con una serie
de objetivos, algunos de los cuales
solo estarán disponibles a medida
que avancemos por ella, ya sea por
la exploración de su escenario o por
el desencadenamiento de eventos
especiales. Los objetivos
inicialmente desbloqueados son el
objetivo principal de la misión y
que hace que avance –léase destruir
una instalación enemiga específica-,
la consecución de unos documentos
del enemigo –no hay que olvidar que
somos un servicio de inteligencia-,
y la eliminación de un oficial
enemigo concreto que precisamente
dará acceso a esos documentos y que
está denominado en el juego como
némesis.
Esta némesis no siempre estará en
nuestro camino, sino que a veces
estará en una parte del escenario no
necesariamente explícita y “dentro
del camino hacia el final”, y es una
especie de jefe final. No tiene
poderes especiales ni ninguna
característica que lo diferencie del
resto de oleadas de enemigos salvo
por estar especialmente bien
protegido, tener una vida mayor que
ellos y mayor precisión en el
disparo, pero por lo demás
constituye un enemigo simplemente
duro y no un jefe de final de fase
contra el que haya que utilizar
ninguna estrategia especialmente
complicada o del que haya que
aprender un patrón de comportamiento
propio de un final boss
clásico.
Otra novedad en Medal of Honor
European Assault es que iremos más
acompañados que nunca. A lo largo de
estos últimos años la saga ha ido
abandonando el estilo “llanero
solitario” para acompañarnos cada
vez con más soldados, y en esta
ocasión no solo avanzaremos con un
grupo de soldados británicos que
también dispararán –y morirán-, sino
que podremos dirigir a nuestra
propia patrulla. Contaremos con tres
soldados a nuestro mando que nos
seguirán a todas partes y a los que
podremos dar órdenes simples
(básicamente, atacar y volver a la
posición). Mientras que el grueso de
los soldados aliados no siempre nos
acompañarán, nuestros camaradas de
armas sí lo harán, adaptándose
dinámicamente a cada una de las
situaciones y combatiendo al enemigo
con ferocidad. Al igual que
nosotros, nuestros soldados
recibirán daños y podremos curarles
con botiquines; si al completar la
misión todos sobreviven seremos
recompensados.
Otro elemento muy a tener en
cuenta es el aumento del realismo,
convirtiendo a Medal of Honor
European Assault en un juego mucho
menos “arcade”, por decirlo de algún
modo, y con un componente más
táctico. Deambular por el escenario
como si fuésemos Rambo nos traerá
consecuencias fatales –a nosotros y
a nuestros soldados-, y lo que
tendremos que hacer será
parapetarnos tras cualquier objeto
de cobertura y desde allí intentar
avanzar poco a poco, abatiendo a las
fuerzas enemigas; cuando haya
espacio para avanzar con seguridad a
veces ni tendremos que darnos cuenta
nosotros, serán los soldados a
nuestras órdenes, o los otros
soldados, los que avanzarán.
Para implementar este sistema de
cobertura con ciertas posibilidades,
el equipo ha incluido un modo
apuntar (que se activa pulsando el
gatillo L o el L1 en el caso de PS2)
que no solo ampliará la zona central
de nuestro campo de visión sino que
también nos permite oscilar hacia
los lados o hacia arriba, de modo
que podremos estar agachados
cubiertos por un muro o una caja, y
levantarnos levemente, o escorarnos
a la izquierda, para acabar con los
enemigos, los cuales, por cierto,
intentarán hacer lo mismo.
Las misiones, como decíamos, son
bastante abiertas –unas más que
otras-, pero eso no significa que no
cuenten con numerosas secuencias
cinemáticas que le dan al juego ese
aire cinematográfico que lo ha hecho
tan célebre. Apariciones inesperadas
de alemanes, explosiones en el
momento justo y otras secuencias le
dan una narrativa a cada misión,
creándose una buena combinación
entre libertad de movimiento e
historia. Especialmente memorables
son las menos lineales, donde
verdaderamente se demuestran las
posibilidades del juego; un buen
ejemplo de este tipo de misiones es
la segunda, en la campaña de
Francia, donde completar los
objetivos secundarios no es algo que
se nos ofrezca como desvío sino que
incluye la exploración del
escenario.
A nivel gráfico European Assault
no es un juego sorprendente, aunque
si sólido, mostrando modelados y
escenarios notables pero que no se
pueden comparar a los mayores
exponentes del género. La dirección
de las secuencias cinemáticas es
acertada, con buenas expresiones
faciales, y un ritmo que hace que el
jugador se sumerja en la acción.
Como decíamos, los gráficos no son
espectaculares pero sí cumplen
perfectamente con su labor, con
algunos efectos muy bien realizados.
El sonido es, como acostumbra, el
mejor apartado del juego, con una
banda sonora épica que hace un gran
trabajo a la hora de ambientar los
combates, con dramáticos cambios, y
unos efectos de sonido realistas y
certificados por THX. El doblaje en
castellano solamente está presente
en la versión PS2, por razones un
tanto inexplicables, y éste es de
notable factura. Los usuarios de
Xbox y GCN tendrán que conformarse
con el doblaje original en inglés y
los subtítulos ofrecidos por el
juego.
European Assault tiene muchas
cosas buenas pero se ve lastrado por
una duración muy limitada. El modo
campaña se puede terminar en unas
horas y, aunque es rejugable por los
objetivos adicionales, no existe un
modo multijugador que nos deje
llevar el combate a la red, algo un
tanto chocante considerando que el
anterior juego de la saga, Rising
Sun, sí lo incluía. El control del
juego está muy bien, siendo muy
sencillo el manejo de nuestro
personaje y dar las órdenes a
nuestros compañeros de armas, y
contando con tres tipos de
configuración diferente dependiendo
de qué acciones hagamos más a
menudos, que se asignan a botones
más sencillos.
Esta nueva entrega de Medal of
Honor sin duda es un buen cambio de
rumbo para la saga, que mantiene su
toque peliculero pero logra
evolucionar en el apartado jugable
hacia un estilo que actualmente
encuentra mayor aceptación en el
jugador y ofrece más posibilidades,
pero sin por ello perder su toque
propio. El único defecto de
importancia del juego es su escasa
duración y falta de opciones, que
hacen que pase de ser un referente
del género y una compra muy
recomendada a un alquiler
prioritario. Por lo demás, EA Games
ha vuelto a encontrar el camino con
su saga Medal of Honor para consola,
y European Assault constituye una
experiencia muy entretenida y con
bastante frescura considerando el
actual panorama de los juegos en
primera persona.